Cuando era flor

Llena de vida, llena de amor,
De colores intensos
Mis espinas, son tiernas y además, cosquillean.
La brisa, me acompaña
Haciéndome danzar!
Una y otra vez…
Una y otra vez…
Mueve ligeramente mi traje
Mis pétalos, que es mi ropaje.
Allí donde los amantes
Me han admirado siempre,
Y deleitan con sus besos
Inspirados por la belleza de la vida.
Soy nueva y bella
Soy casta y pura
-decía yo…
Un día:
Al tocarme con tus dedos
me hiciste tuya.
Mis pétalos y mis hojas
Se tornaron alas,
Y las gotas del rocío
Que siempre descansaban en ellas,
Eran tocadas por la calidez del sol,
Y ellas devolvían con un brillo agradecedor.
La brisa era la melodía que nos hacía danzar
Una y otra vez…
Una y otra vez…
Pero un día;
El cielo se torno gris,
y el viento, Desato la tempestad.
fue el sol, quien dejo de deleitar,
con su cálida presencia,
Y las gotas del rocio se tornaron frías.
Mis púas ya endurecidas,
Se oscurecían, e intentaban alimentarse de la sangre de quien las tocara,
Mis pétalos ya no bailaban,
La brisa, era una prisionera del viento,
Que solo ostentaba movimientos bruscos.
y un bamboleo descortés.
Ellos, mis pétalos, mis atavíos, mis colores, me iban abandonando uno a uno
El silencio, hacia un vacío entre los amantes,
Solo contemplaban y yo, sentía la compasión en su mirada,
Y huyendo del pensamiento…
De que alguna vez ellos, pudieran experimentar ese dolor.
Como si de la peste se tratase,
salían huyendo, creyendo, que en algún momento dejarían de tener sus propios pétalos, y sus propios pensamiento.

Eva Aljama.

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